Comida para el cambio

La comida que elijas puede salvar el planeta: detengamos juntos el cambio climático

¡Debemos salvar nuestra semillas, el clima, las estaciones,
para proteger nuestras comunidades!

En 2014 fuimos sorprendidos por una ola de frío sin precedentes. Los cultivos resultaron muy dañados: perdimos más del 60% de las plantas de café y toda la cosecha se vio duramente afectada; muchos agricultores hubieron de afanarse duramente para poder ganar lo bastante.

Lee Ayu Chuepa
Terra Madre Indigenous 
Tailandia



Mi nombre es Lee Ayu Chuepa y soy un joven cafetalero y un emprendedor social. Pertenezco a la comunidad indígena de Akha, que vive en el Maejantai, en el norte de Tailandia. He crecido en una pequeña población donde las personas están acostumbradas a procurarse todo por sí mismos, desde la construcción de casas a las herramientas utilizadas para la agricultura de subsistencia. 

He tenido suerte: mis padres trabajaron duramente para ofrecerme la posibilidad de estudiar. Más tarde, al tiempo que trabajaba para una ONG que asiste a los niños del municipio enseñándolos cómo construir empresas sociales, ¡comprendí cuál habría de ser mi misión! Regresé a mi pueblo y comencé mi actividad social, una factoría cafetalera que se ocupa de toda la cadena productiva, desde las semillas hasta los granos de café, para evitar intermediarios y maximizar los beneficios.

Aplicamos agricultura integrada y agroforestación para cultivar café y otros productos, como cerezas, melocotones y caquis. De esta forma, además del café a la venta contamos con otros recursos para nuestra alimentación. Estos sistemas de producción nos permiten obtener un doble beneficio: percibir una renta para sostener nuestras necesidades a medida que cultivamos nuestros alimentos, y preservar una tierra resiliente que nos garantiza la seguridad alimentaria a largo plazo y la continuidad de nuestras actividades.
Por otra parte, en un bosque sano crecen muchas plantas útiles sin el esfuerzo de cultivarlas, desde hongos hasta bambú o hierbas utilizadas en la medicina tradicional: ¡si tratas bien a los bosques, ellos te lo reconocen!    

Esto es lo que yo creo firmemente, y lo que me impulsó a entrar en el movimiento Slow Food, cuya misión es promover un tipo de agricultura sostenible y que proteja la labor de los pequeños productores.

Desafortunadamente, este caso no es frecuente en Tailandia: la globalización ha afectado a los agricultores, que a menudo necesitan mayores ingresos para satisfacer las necesidades de sus familias. Así pues, muchos de ellos han comenzado a producir mayores cantidades de productos de baja calidad, pasando a monocultivos, deforestando y utilizando sustancias químicas que dañan los ecosistemas locales y reducen su nivel de resiliencia. 

Esto lo hemos experimentado hace tres años, en 2014, cuando fuimos sorprendidos por una ola de frío sin precedentes. Los cultivos resultaron muy dañados: perdimos más del 60% de las plantas de café y toda la cosecha se vio duramente afectada; muchos agricultores hubieron de afanarse duramente para poder ganar lo bastante.

Sin embargo, este acontecimiento ha ayudado a comprender la importancia de la biodiversidad en el mantenimiento de un ecosistema resiliente: de esta forma, hemos construido una protección para el café permitiendo crecer árboles de aguacate, árboles de nueces de macadamia, frutos de bosque, té y diferentes tipos de verduras.

El evento ha venido también a mostrar como los monocultivos son más vulnerables y menos nutritivos para el café, sin mencionar que la agricultura integrada y la agroforestación ofrecen más posibilidades de obtener ingresos regulares.
He aquí nuestro intento diario de mitigar y adaptarnos a los cambios climáticos. ¡Pero estamos proyectando hacer aún más!
En Chiangmai, donde se encuentra nuestra factoría cafetalera, estamos construyendo un espacio dedicado a la formación para los estudiantes, los visitantes y los agricultores, donde se impartirán seminarios para hablar de nuestro enfoque agrícola sostenible. El espacio se combinará con un huerto social, donde los trabajadores de la factoría podrán cultivar semillas nativas y contar con una cocina donde preparar platos tradicionales indígenas para preservar los conocimientos locales. 

Una vez al año también organizamos lo que hemos dado en denominar “Coffee Journeys”, donde las personas interesadas provenientes de Tailandia y de otros lugares, pueden participar en una visita de las plantaciones y reunirse con los agricultores. A decir verdad, no es muy habitual tener la oportunidad de conocer a las gentes y los lugares ocultos tras los productos que compramos; esto nos ayuda a comprender su valor real.

Estamos convencidos de que la compartición de conocimiento y de información son la manera mejor de sensibilizar sobre cuestiones urgentes como el cambio climático. Después de todo “¡el café es solo el puente de acceso a una vida sostenible para nuestra gente y para los visitantes!”